Fuente: Área de Pastoral Vocacional de la Diócesis de Zamora
El pasado 8 de mayo, en el entorno de la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones y la Jornada de las Vocaciones Nativas, celebramos en la Diócesis de Zamora una vigilia de oración. Tuvo lugar en la Iglesia de San Andrés. Acudieron sacerdotes, diáconos, religiosas consagradas, matrimonios, familias, seminaristas y un nutrido grupo de jóvenes. En ella se cumplió el lema de la jornada: “Todos oramos por todos”. En este camino sinodal que ha iniciado nuestra iglesia, no puede ser de otra manera, todos por todos, porque cada uno somos necesarios para el otro, porque nuestra oración nos sostiene y es imprescindible para llevar a cabo desde nuestra vocación el plan de Dios en la tierra.
Varios momentos con testimonios
Pretendía la vigilia ser un momento de encuentro con Dios desde el silencio, desde su presencia en el altar con el Santísimo expuesto, desde los cantos, desde la Palabra de Dios y desde los testimonios que generosamente nos ofrecieron varios hermanos desde sus distintas vocaciones.
En primer lugar, nos habló un matrimonio de su vocación con sus cuatro hijos, cómo ellos habían descubierto a lo que Dios les llamaba cada uno desde su historia de vida, y como el Señor quiso que juntos le dijeran si, se dejaron hacer por Él para formar una familia con la que servir al Señor y servir a los hermanos. A continuación, contamos con el testimonio de un sacerdote original de la República Democrática del Congo representando las vocaciones nativas, nos enriqueció conocer su historia, cómo había descubierto la vocación al sacerdocio y como él hoy sigue viviéndola en este momento entre nosotros, en esta Diócesis de Zamora. Por último, nos ofreció su testimonio una hermana consagrada de Jesús Redentor, que con sencillez y profundidad nos acercó su llamada y cómo es su entrega en el día a día entre nosotros en la zona rural de Zamora. Tres grandes testimonios que tocaron el corazón de los allí presentes y lo dispusieron a escuchar la llamada del Señor.
Señor y Tú, ¿qué quieres de mi hoy?
Tenemos la esperanza de que el Señor va poniendo la semilla en cada persona, en cada joven y que Él trabaja en nosotros día a día para que vayamos siguiendo esa llamada y seamos generosos y valientes en la respuesta: ¿Señor, que quieres de mí? Que como dijo María, no tengamos miedo a decir: Aquí estoy Señor para hacer tú voluntad.














